EL DÍA QUE CONOCÍ EL MAKE UP
Por Fernanda Colín
Es cierto que la primera vez en cualquier situación cuesta muchísimo trabajo, experimentar algo nuevo siempre provoca cierto temor porque sientes que la vas a regar y por más ganas que tengas de hacerlo no te animas.
Con respecto al maquillaje, me he topado con muchas niñas que son súper temerosas de cambiar algo en ellas, y en más de una ocasión me han chuleado; que las sombras, que los brillos, que el labial, eso me gusta bastante y se los agradezco mucho, pero de lo que no soy fan es de escucharlas decir frases como “yo no tengo la habilidad de hacerme eso”. Considero que nadie nace sabiéndolo todo, las cosas las aprendes en el camino, y si no te atreves, no puedes decir que no eres capaz. Hoy te voy a platicar cómo fue mi proceso con el maquillaje y lo que puedes hacer para comenzar.
A mí no me tomó nada de tiempo aprender a maquillarme porque crecí con una mamá abogada (hoy jubilada) que, todos los días andaba de aquí para allá con el taconatzo, el pelatzo, y obvio el maquillatzo. De pequeña, todas las mañanas al prepararme para la escuela, me sentaba a su costado y la veía combinar sombras padrísimas en sus parpados, delinearse los labios y ponerse rubor, me encantaba su ritual de maquillaje, era como lo que hoy sería ver un tutorial en Youtube, pero en vivo y protagonizado por tu ídolo más grande en el Universo.
Al paso de los años fui adquiriendo la edad para hacerme uno que otro arreglo, y no lo niego, si me costó trabajo, sobre todo porque mi mamá se reusaba a que su hija creciera y empezaran a gustarle los labiales y rímeles, en vez de las muñecas. La verdad es que, de entrada, en secundaria empecé a enchinarme las pestañas, era lo único que podía hacer por ciertos lineamientos en la escuela que impedían más cosas.
Hasta la prepa fue que usé mi primer polvo, decisión de la que me arrepiento profundamente porque nunca padecí de mucho acné, ni nada por el estilo, pero como veía que una amiga lo usaba y se veía muy bonita, yo también quería verme bien. Mi mamá nunca ocupó base o polvo, a la fecha goza de un muy buen cutis (pero ya no trabaja, ni se arregla ☹), y en su momento me lo advirtió, me dijo que yo no tenía necesidad de utilizar eso y que podría provocar que me salieran granos o manchas. Para no variar, yo, en rebelde, no obedecí y mi progenitora acertó, a partir de entonces me salieron imperfecciones en la piel que me ataron por siempre a polvos y bases. Aprendí que las mamás siempre tienen la razón.
Con esto no te quiero decir que no los uses, en mi caso, yo no lo requería y tuve una reacción contradictoria al resultado que quería obtener, pero bien asesorada tú puedes encontrar que estos productos te funcionen, todo depende de tu tipo y tono de piel.
En fin, ya más inmersa en el mundo del make up, experimenté con máscaras de pestañas y labiales, y, más recientemente, con rubores, delineadores de ceja, contour, primer, sombras, etc. La verdad es que ya tenía noción de cómo aplicar algunas cosas gracias a mi mamá, pero después llegó al mundo esa maravilla llamada Instagram y sus mini tutoriales que me han hecho un parote para dominar más y mejores técnicas de maquillaje.
Pero si nada de esto es lo tuyo, si tú no tienes un guía en casa para hacerte el súper maquillaje, o simplemente no sabes por dónde comenzar, te recomiendo lo siguiente:
1.- Mentalízate a que todo saldrá bien. Creo que pensar positivo siempre te ayudará a tener mejor ánimo para hacer las cosas. En el caso del maquillaje, de inicio, todo se ve espantoso ¡te lo juro!, vas a hacer un relajo (en tu cara y en tus cosas), pero ¡se vale! se vale experimentar, se vale hacer un relajo, se vale que te quede mal.
2.- Antes de hacer cualquier prueba busca inspiraciones de maquillajes (imágenes, fotos, videos). Esto va a ayudar a que tengas una guía de cómo hacerlo y literalmente copies lo que ves. Como ya lo mencioné, uno de mis aliados en esto es Instagram, que todos los días tiene propuestas diferentes y es súper rápido encontrarlas.
3.- Prueba y error. Date el tiempo de experimentar, tal vez un fin de semana vas a quedarte en casa, en pijama y a ver netflix. Pero ¡NO!, aprovecha que tienes ese tiempo para ti. El día de aburrimiento tómalo entero para maquillarte y desmaquillarte, probarte sombras; labiales, rubores, bases, todo lo que tengas.
4.- De entrada, no inviertas mucho en productos de belleza. A toda mujer nos encanta comprar; ropa, zapatos, ni se diga el maquillaje. Sin embargo, cuando estas iniciando en algo es mejor comenzar de a poco. A veces pasa que ni sabemos para qué funciona algo, pero ahí vamos a comprarlo y terminamos usándolo mal. Y no, no está bien gastar por gastar, comienza con lo básico; un buen polvo, algunos labiales, una que otra sombrita y listo. Antes de adquirir cualquier producto, insisto, ubica tu tono de piel para que sepas qué colores te van y qué colores no.
5.- Confía en tu amiga que conoce ampliamente este mundo. Todas o casi todas tenemos una amiga que sabe maquillarse súper bien y que podría asesorarnos. Mi amiga es mi mamá, y en el caso de mis amigas, yo soy la amiga que sabe, y nada me haría más feliz que darles una clase de esto que me encanta, o recomendarles productos, o lo que sea, pero mis amiguitas a veces siento que son muy tímidas, que les da pena, que creen que me voy a molestar o que no lo van a lograr, y creo que están equivocadas, deben confiar en sus capacidades y en que soy una gran asesora (jajaja).
Espero haberte animado un poquito más a hacer algo por verte el doble de bonita de lo que ya eres y que si practicas me mandes el antes y el después de tus make up a mis redes para chulear tus resultados.
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