- Aprendizaje Por Edna Isabel Flores Alva
Estaba pensando en qué escribir ahora que son fechas de finales. Final de semestre, final de mes, final de mis días de estudiante. Admito que si observo más allá, me da miedo, ese miedo común de avanzar, el miedo que siente la gente cuando la sacan de su zona de confort después de estar un buen rato en ella; el miedo a fracasar o ser rechazada en todos los aspectos. El miedo en realidad no es que las cosas me salgan mal, sino que en ese instante en el que te enteras que las cosas salieron mal, te quedes estancado en el sentimiento, te quedes inmóvil por un buen rato, y no puedas salir rápidamente.
Vienen cambios grandes, en la vida de todo mundo. Estamos en constantes cambios, todo el día, todos los días. ¿Cómo los detenemos? No se puede. Solamente tenemos que fluir, y lo digo fácilmente esperando que sea fácil, porque ahora entiendo que no nos podemos aferrar a ninguna circunstancia, ninguna emoción, ninguna persona. Que en ese momento de despedirse, sea algo rápido, para no sentir tanto, para sentir algo similar a una cachetada. Es fugaz, duele en el momento y unos minutos después, pero te desprendes de ese dolor porque ya no lo sientes más.
Me da miedo también pensar que no aproveché mi tiempo en esta ciudad. Apenas estoy conociendo a gente increíble que me está enseñando todo tipo de cosas y me hace reír. Las quiero ver todo el tiempo que me queda aquí, quiero llevarlas conmigo y que me lleven. Ir a Soriana, comer en el carro, escuchar música nueva, ver cortometrajes, estar en silencio, hablar hasta las 5 de la mañana. Me enseñan cosas que debí aprender tiempo atrás, pero trato de justificar que – llegaron tarde a mi – con la famosa frase de “todo llega a su tiempo”.
Por ahí escuché a alguien decir “En un tiempo más, no mucho, voy a añorar estos días que hoy apenas disfruto” y wow, en verdad define lo que estoy sintiendo ahora. Mi mente me presiona, la gente más grande y que me rodea me presiona, con esa desesperación que proyectan cuando me dicen “disfruta este momento”, “disfruta tu vida estudiantil”. ¡Claro que lo hago! Intento disfrutarlo, pero creo que al final es verdad que el tiempo aumenta su valor cuando se convierten en recuerdos. En este momento no siento estar disfrutando en lo absoluto, pero ahora lo intento y estoy consciente, antes ni siquiera me molestaba en hacerlo.
Me falta tiempo, y es una estupidez; porque el tiempo sobra cuando sabes organizarte, cuando sabes moverte. Pero algo tengo muy presente en este momento, estoy aprendiendo. Todo el tiempo estoy aprendiendo: aprendo de mi mejor amiga, del chico del salón con quien apenas crucé palabras, de la bastarda de mi maestra, de mi mamá, de mi primo que será papá a mi edad. De eso si estoy bien consciente; que siempre fui una esponja que absorbe conocimiento, ignorancia, de todo.
También son fechas de inicio, de talachearle, de vivir. Entonces que venga lo que tenga que venir y yo me las arreglo para ver de donde saco la paciencia, la fuerza y todo eso que nos hace salir medio ileso de cada obstáculo.