Por Day-Z
Fb: Daisy Castelán
Tw: @DaisyCastelan
Ig: @sol.nocturno
Adiós amor…
Hace unos días, fui partícipe de uno de los eventos más sonados en mi carrera, mejor conocidos como los “Bulbo Premios” y fue el marco perfecto para despedir a un amigo muy querido para mí, pues este fue su último semestre en la escuela. Fue un momento bastante emotivo en el que gran parte de los asistentes tuvimos emociones encontradas.
Y ese momento, en el que, por más que quería, simplemente las lágrimas no me fluyeron en comparación con los demás, me di cuenta de que también sería una despedida para mí. Una despedida que, semana a semana y con cachitos, a veces más grandes y a veces más pequeños, de mi corazón que me sentaba en las tardes y vaciaba mi sentir en cuartilla y media, aproximadamente.
Así es, con el fin de semestre viene también el fin de este proyecto, e incluso, si el drama se apodera de estas letras, se siente más allá de una despedida, sino más bien como una pérdida, de esas que te dejan llorando y con un vacío en el medio del pecho y el estómago.
Y es que, incluso ese dolor y ese vacío son dignos de analizarlos, pero por nosotros mismos, porque es una oportunidad de adentrarnos en nosotros mismos y aprender a dejar ir. A recordar los buenos momentos y reflexionar por aquellos no tan buenos, porque la vida se trata de eso. Porque todo en esta vida es temporal, lo bueno y lo malo, y tenemos que aprender a aceptarlo.
Porque muchas veces las despedidas duelen lo suficiente como para temer del futuro, pero la única despedida que es definitiva, es la muerte. Y este no es el caso, porque de una forma u otra, sé que quien quiera seguir leyendo estos textos, que muchas veces yo consideraba mera verborrea, hacía que muchas personas se identificaran conmigo y pudiera ponerse un peso más de atención en sí mismas.
Esa agradable sensación de escuchar que mis palabras los había tocado en fibras sensibles, pero que al final de todo eran bienvenidas, esa es la mayor satisfacción que me llevo de este proyecto que inició como escolar, pero ahora quiero que se convierta en profesional y más que nada, personal.
Por eso, quiero agradecer a mi profesor por dejarnos realizar estos escritos, un breve espacio para que nosotros como alumnos dejemos fluir nuestro sentir sobre temas del interés y la curiosidad públicos.
Agradecer también a mis compañeros que me permitieron subir cada uno de sus textos. Gracias también a todos aquellos que semana con semana visitaban este blog para leernos. Gracias a todos.
Gracias también a la vida y los acontecimientos, charlas y sentimientos que me sirvieron de inspiración para cada una de estas palabras, pero más que otra cosa, desearía que no dejara de publicar, porque me ha permitido conocer mejor a los que me rodean y también me ha permitido ver una parte de mí que no conocía.
Por ello, no me quedan palabras para expresar las emociones que me invaden; la tristeza y la alegría, la incertidumbre de buscar y encontrar algún medio en el que pueda seguir escribiendo y si este proyecto sobrevivirá, pero eso ya dependerá de mí, y más que nada, de la vida.
De todo corazón. Gracias.

Por: Gerardo Castillo