Hace unas semanas todo ocurrió, quien diría que un simple tweet cambiaria el rumbo de este movimiento en nuestro país y traería un sinfín de repercusiones.
Si bien, ya había muchas denuncias formales en la industria artística del país como cuando Karla Souza, Paola Núñez, Stephanie Sigman, entre muchas otras, denunciaron haber sido víctimas de acoso y violencia sexual y psicológica a través de entrevistas con Carmen Aristegui, seria con el tweet de Ana González que recobraría una fuerza importante y seria retomado en la agenda pública nacional.
Todo comenzó cuando el escritor Herson Barona tendría una presentación de uno de sus libros en la Ciudad de México. Este evento sería el detonante para que Ana Gonzalez, comunicadora política, publicara a través de Twitter que el escritor golpeó, manipuló y amenazó a más de diez mujeres, por lo que tras ver dicho tweet un sinfín de denuncias comenzaron a salir de muchas mujeres que contaron las situaciones de acoso y violencia que habían vivido con personajes dentro del medio literario. Al día siguiente, el #metooescritoresmexicanos nació, y con ello una cantidad de denuncias contra escritores de la industria mexicana.
Era tan grande grado de las denuncias que estaban siendo publicadas, que se empezaron a abarcar otros campos como el cine, el periodismo, el teatro, la política, las academias, entre muchos más y en el que nos enfocaremos el día de hoy: los músicos.
Esta columna trata sobre música y no podía dejar pasar un tema tan relevante y de tanto impacto en la industria musical mexicana.
Al ver todo el movimiento, resultaba lógico que muchas mujeres se armarían de valor para hablar de sus experiencias y fue cuando la cuenta MeTooMúsicaMX surgió en Twitter. Un sin fin de nombres empezaron a sonar, tanto de músicos ampliamente reconocidos como de músicos de instituciones públicas de diferentes estados. Si bien, muchas de esas denuncias fueron de forma confidencial, al leer los relatos resultaba aterrador pensar que ahí podría estar el nombre de una persona a la que admiraras y que se hubiera comportado de una manera reprobable haciéndole daño a una mujer. Había denuncias demasiado impactantes y fuertes, había algunas menos agresivas pero que sin duda también violentaban.
En mi caso, revisé cada tweet con miedo, porque no quería encontrar el nombre de alguna banda o artista que admirara; sin embargo, eso no ocurrió, encontré a muchos y me dolió de una manera horrible admirar a ese tipo de personas que causaron daños tan significativos en algunas mujeres.
Nombres hay muchos y solo falta meterte a la cuenta para leer quienes son y de que son acusados, sin embargo, hablaré de los casos que más repercutieron en mi persona.
El primero fue el más doloroso porque sin duda admiraba a ese artista y se trata de Lng/Sht. Él ya había tenido un incidente al decir comentarios ofensivos hacia una mujer que había denunciado a un amigo cercano, tiempo después ofreció una amplia disculpa por su comportamiento y yo como púbico creí que era sincera, después de todo somos personas que cometemos errores y está en nuestras manos convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos. Pero esta vez no fue así. El rapero mexicano tiene una canción titulada “El club de los 27” que contiene una línea por la cual fue denunciado. En esa parte de la canción expresaba la vida privada de una mujer, que al relatar su historia mencionó que se había negado a que fuera publicada en dicha melodía. El artista no hizo caso a esa petición y aun así la publicó.
Al hacerse conocido este acontecimiento, se le tacho a la mujer como “exagerada” y “dramática” por haberse “molestado” por lo que pasó, pero también hubo muchos comentarios de apoyo para ella, quien estaba en todo su derecho de enojarse ante la situación y de pedir una disculpa por haber sido objeto de burlas gracias a esa línea de la canción.
El rapero despareció unos días de las redes sociales y cuando al fin regresó, ofreció una extensa disculpa pública en Internet, de la cual la mayoría aplaudieron porque reconoció su error y mencionó que trataría de remediarlo (si es que se podía).
Tal vez yo, como publico hubiera podido “entender” que dicho suceso fue parte de su pasado, y ahora ya ha cambiado como persona. Sin embargo, un video publicado horas después de su disculpa me hizo saber que no se lo había tomado con la seriedad que era necesaria. Esto fue bastante decepcionante y comenzó mi duda sobre qué hacer ahora como público, porque ampliamente yo estaba de parte de aquella joven, la apoyaba completamente pero mi amor por la música de Lng/Sht era mi conflicto.
Viendo el video todo cambió, me di cuenta de que no valía la pena seguir idolatrando a una persona que se disculpa por un lado, pero se burla por el otro. Nadie tiene el suficiente valor moral para juzgar a otra persona por sus actos ya que todos nos hemos equivocado, pero esta acción me hizo juzgar mi gusto por su música y opté por dejar de escucharlo. Una tarea nada sencilla pero que hasta que no tomé cartas en el asunto, como eliminando la canción, cambiándole la letra o haciendo algo verdaderamente significativo, podría reconsiderar volver a escuchar su música, aunque lo dudo mucho.
Este solo fue un caso de los muchos que hubo, en el que tomé mi postura frente alguien que admiraba muchísimo, porque no está bien tomar partido solo porque te gusta la música de alguien si es que esa persona cometió algún tipo de violencia frente a otra persona. Muchos mencionaron que hay que separar al artista de su obra, pero considero que eso no tiene sentido porque cada musico pone parte de sí mismo en sus canciones.
La importancia de todo el #MeToo recae en la visibilidad que estas denuncias tuvieron frente a la opinión pública, en donde se podría analizar cómo se siguen culpando a las mujeres por la violencia que ellas sufren y por querer denunciar esos actos. Suena tan ilógico y patético que parece falso, pero tristemente es la realidad. Me enoja saber que cuando una chica denuncia a través de una red social (siendo un paso muy importante para poder hablar de un acontecimiento traumático que sufrió), llegan las personas a descalificarla y juzgarla de una manera tan ruin que parece que quieren destruirla solo porque acusa a alguien a quien admiran, sin abrir los ojos a lo que verdaderamente pasó. Por eso yo como mujer, desde mi sororidad y frente a todas las situaciones que se ven en la actualidad que sufren muchísimas mujeres en el mundo, prefiero decir: Yo sí te creo.
Bren GS
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