Por Fernanda Colín
Una de las cosas en la vida que más llegan a doler, es cuando comienzas a dudar de lo que quieres para tu futuro, de lo que te apasiona y lo que, hasta ese día, te inspiraba tanto. Para mí ha sido una larga y dura semana, pues durante estos últimos días he recibido comentarios durísimos acerca de uno de los ámbitos que más me gustan; la moda.
Tengo que decir, que en algún momento esperaba recibir ese golpe de la vida, pero dado por un especialista o alguien con conocimiento sobre el tema, que pudiera darme una razón lógica y bien argumentada para que yo decidiera si quedarme, o buscar en otro ámbito mi futuro laboral.
Pero no, antes de lo esperado fui sorprendida por la negatividad y descalificación de personas que, en mi opinión, hablan de esto con rencor, porque lo ven como algo intrascendente y que nada aporta al mundo, sin siquiera darse la oportunidad de conocer ni la mitad de esta industria.
Y sí, desafortunadamente solo bastaron dos comentarios para cuestionarme a mí misma si lo que estoy haciendo, de alguna manera es malo, o si estoy proyectando algo negativo sin darme cuenta, porque definitivamente esa no es la idea.
Quiero comentar que adquirí el gusto por la moda, casi como algo hereditario, pues, como lo mencioné en una de mis columnas anteriores, a la primera persona en mi vida que vi portar un traje sastre elegantemente, tacones del 15, anillos en la mayoría de sus dedos, un cabello increíble y un maquillaje perfecto 5 de 7 días a la semana, fue mi madre.
Desde que tengo uso de razón, me sembró la idea de lucir bien, y no porque directamente me lo dijera, sino porque yo veía lo hermosa que salía todos los días a trabajar, y hasta un par de ocasiones llegué a escuchar que sus amigas halagaban su manera de vestir y su porte.
Esa situación me impactó de tal forma que, reproduje el patrón cuando apenas alcancé la pubertad. Desde entonces me preocupé por tener una buena imagen a donde quiera que fuera, lo que me llevó a que fuese blanco de comentarios, buenos y malos, pero que hasta el día de hoy no influían en mí de ninguna manera, porque siempre he tomado las cosas de quien vienen.
Pero esta ocasión no, y pese a que no fueron dos críticos de moda, ni figuras destacadas en el ámbito, sin dar lujo de detalle de lo que dijeron exactamente, puedo decir que sí me dieron en donde más me dolió, con su rechazo, su indiferencia hacia el tema, su antipatía, y un@ de ell@s, hasta con sus insultos hacia mi persona.
Todo eso me llevó a preguntarme ¿qué es lo que les da a esos “anti- moda” la valentía para juzgar tajantemente a quienes nos atrae este tema? Desde mi punto de vista, no toman en cuenta la importancia de ésta en la sociedad y solo la frivolizan. No consideran que esta industria es de suma importancia para la economía, y obvio, no le ven el lado romántico, de que la ropa y accesorios que utilizamos son la expresión de cómo nos sentimos, cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo nos gustaría que nos trataran los demás.
A esas personas que dicen no sentirse interesadas en la moda, para su mala suerte, tengo que decirles que, están obligadas a enfrentarse a ella a diario, porque es un mundo que definitivamente ha colonizado cada uno de los rincones de nuestro entorno; en lo que vemos en la televisión, lo que escuchamos en la radio, lo que leemos en los periódicos y revistas, los muebles de la casa, lo que nos topamos en un centro comercial y hasta en la calle.
No entiendo por qué somos intrascendentes quienes nos fijamos en este ámbito, que es uno de los más predominantes en el sistema, con mayores oportunidades de conocer otros países, quizá manejando o produciendo una marca, o acudiendo a algún Fashion week a las afueras, o en mi caso y por la carrera; enfocándome en el periodismo y publicidad de moda, en el ámbito editorial, o como voz de una marca en redes siendo community manager, etc, etc, etc.
Si éste panorama de posibilidades les parece mediocre, a mí me parece más mediocre aún cerrarse a conocer escenarios diferentes, como los que la moda nos ofrece, que son tan amplios. En lo particular, yo no estoy cerrada a conocer otras especialidades en las que pueda ejercer mi carrera, como en el mundo de la política, que ya me di la oportunidad de conocerlo, no me gustó y tengo mis razones, pero, puedo decir que ya lo viví.
En un futuro no muy lejano, me encantaría descubrir el ambiente periodístico en la música, la cultura, el periodismo ciudadano, que es un nuevo tipo de periodismo por internet, a través de la plataforma de YouTube en el que se recoge, analiza y difunde la información de forma independiente.
Por lo anterior, cito una frase que hace no mucho leí en una red social, que dice que “No se equivoca el hombre que ensaya distintos caminos para alcanzar sus metas, se equivoca aquel que por temor a equivocarse no actúa” – anónimo.
Finalizo diciendo que no hay que darle comentarios negativos a algo desconocido, la crítica es un comentario bien fundamentado que aporta, hay que aprender a ser buenos críticos, sin afectar a nadie, ni tratar de influenciarlo, porque en mi caso, les aseguro que la moda tiene muchísimo que dar, más allá de la “banalidad” que algunas personas ven en ella y por lo que la desacreditan.
Esta semana me vi en la necesidad de escribir sobre esto, porque estoy cansada de los juicios sin fundamento hacia mi persona, que se basen solamente en lo que ven y que crean que lo que soy por fuera me define. Les aseguro que habrá quien que constate que soy una persona entregada, disciplinada, madura, selectiva y sobre todo soy alguien feliz con lo que hace.
Nadie merece ser juzgado y menospreciado por sus intereses laborales, mucho menos si es algo honesto, que trabaja desde su pasión y gusto. Así que sea lo que sea que estés haciendo, hazlo con muchas ganas, da siempre lo mejor de ti y no permitas que un comentario te frustre y destruya tus ilusiones.
Nos leemos la próxima semana ☺
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