Por: Diana D. Y. López S.
Algunos entenderán la referencia que está implícita en el título de esta columna, muchos otros pensarán que me acabo de fusilar una frase mamalona de internet y la puse como título para sonar interesante.
Lo cierto es que el día de ayer por fin pude ir a ver la película de Avenger: End Game y sí, esta semana hablaré sobre eso.
¿En esta columna podemos hablar de películas? Pues sí, porque yo decido de que quiero hablar, que les valga verga.
Se preguntarán el por qué de este tema esta semana pues: en primera porque el mame de la película está súper denso chicos y grandes están siendo envueltos y atrapados por esta clase de películas (algunos las aman, otros definitivamente las odian, pero casi todo mundo ha visto por lo menos una pequeña parte de alguna de las películas que conforman esta saga) y en segunda porque les quiero contar una historia.
A finales de mayo del 2008, cuando tenía 11 años mi hermano, de en ese entonces 9 años, estaba algo obsesionado con las películas de súper héroes (lo normal a esa edad), por lo general compartíamos casi todos los gustos ya que obviamente él no estaba interesado en el próximo estreno de Crepúsculo. La cuestión es que un día llegó muy emocionado de la escuela y me contó que sus amigos estaban hablando de la película de lo buena que era la película de IronMan, así que me pidió que convenciéramos a mis papás de que nos llevarán al cine a verla antes de que la quitaran (en ese entonces, yo aún era el ejemplo de buena conducta y buenas notas en la escuela, así que era más probable que me hicieran caso a mí que a él).
Lamentablemente mi labor de convencimiento no funcionó, pues mis papás no estaban muy bien económicamente en esos momentos, pero pude convencerlos de que por lo menos la compraran pirata.
Ese fin de semana mis padres regresaron de hacer las compras de la despensa correspondiente para la semana y entre las curiosidades que nos trajeron, nos dieron la película de Iron Man (doblada al español, con material extra y comentarios del director) para que pudiéramos verla en un pequeño DVD portátil que en ese entonces tenía mi mamá. Mi hermano y yo colocamos el DVD en la mesita de centro de la sala, preparamos nuestras mejores pijamas, una buena botana y nuestros respectivos jugos para proceder a ver esta película.
Yo no estaba muy entusiasmada con ver esta película por “las películas de disparos me daban hueva”, y sí, todo aquello que implicaba armas y explosiones en su trama me causaba flojera, pero todo era por ver contento a mi hermano ya que siempre traté de que fuéramos muy unidos. Y sí, me aventé la película completa, que se trababa un poco por la naturaleza de la misma y que en realidad no traía ningún material extra porque #pirata pero bueno.
El punto aquí es que esta película me atrapó, no solo por los personajes sino por la trama, los efectos especiales (que para entonces para mi representaban algo increíble) y que tanto mi hermano cómo yo, habíamos pasado un rato muy ameno ambos, haciendo comentarios graciosos de la película (cosa que siempre hacíamos y razón por la cual mis papás preferían no ver películas con nosotros).
Casi sin saberlo, habíamos descubierto una de las sagas más geniales que jamás hubiéramos visto ninguno de los 2 y poco a poco comenzamos a ver cada una de las películas que salían sobre este tema (pasó lo mismo con las películas de X-men por ejemplo o las que fueran de DC como lo es Batman e incluso nos dio apertura para compartir otros gustos, como los musicales o incluso el anime).
Gracias a esta película mi hermano y yo hicimos una conexión aún más especial y descubrimos que era un gusto que teníamos en común. Ambos nos preocupábamos porque el otro estuviera actualizado en temas relacionados a los comics, las películas, que vendrá después… poco a poco fuimos creciendo y esto no cambiaba, cada película que salía sobre súper héroes la veíamos juntos para poder hacer comentarios sobre ellas, cada comentario que salía en internet o alguna noticia relacionada la compartíamos para siempre estar al tanto y para que ambos tuviéramos la misma información.
Él tenía un poco más de tiempo para leer comics y adentrarse más en ese mundo, ya que yo tenía otras prioridades (ustedes saben, adolescentes alocados) pero aun así nunca dejamos de mantener este gusto en común.
Cuando me fui de mi casa a los 17 años, yo tuve que empezar a darle prioridad a otras cosas y dejé de ver un tiempo a mi hermano, lo que representó para mí un cambio increíblemente doloroso, ya que desde siempre él fue mi más grande amigo, acompañante y confidente.
Durante un tiempo el ver películas de súper héroes representó para mí una situación algo triste porque me recordaba mucho el tiempo que estaba con mi hermano y el que dejé pasar por andar haciendo otras cosas (andar de novia y así).
Mis amigos de prepa notaron esto en algún momento y empezaron a dedicarle tiempo a ver algunas de las películas conmigo, para hacerme sentir mejor. La primera película que vi con ellos fue la de Guardianes de la Galaxia Vol. 1, que nos mostraba una forma diferente de ver una familia, que era lo que nosotros eramos en ese entonces.
Después, ya en la universidad y debido a diversas circunstancias, me alejé de mi hermano, de mis amigos de prepa y empecé a introducirme al mundo del alcohol y las fiestas cada 3er día y dejé de dedicarle tiempo a esta parte de mi vida que tanto me gustaba.
En 2016 retomé este gusto, junto a mi mejor amigo, con el estreno de Doctor Strange, película que, desde su estreno hasta hace poco más de 1 año no había podido ver completa.
Los últimos estrenos pude verlos con mi actual pareja, lo que rompía totalmente con la tradición que tenía con mi hermano desde un inicio. A mi pareja (que desconocía totalmente este increíble universo cinematográfico) lo introduje poco a poco a cada una de las películas de esta saga, dándole comentarios, opiniones, datos curiosos, cosas que había aprendido con mi hermano.
AVENGERS: END GAME
Si aún no has visto la película no te preocupes, no haré spoilers.
Con la más reciente entrega de este universo cinematográfico tuve varias reacciones, pero la primera y más importante: tristeza.
Tristeza no sólo por los sucesos ocurridos en la trama, por las horas dedicadas para ver cada película, por el tiempo de espera entre cada una de ellas, por las personas con las que pude compartir esta historia, por las personas a las que les pude mostrar este mundo, por mi hermano y el hecho de que no pudimos verla juntos… y no digo esto último porque mi hermano este muerto o nos haya pasado algo malo, lo que ocurre es que ya somos adultos, ya no podemos pasar la misma cantidad de tiempo juntos o por lo menos no como antes, no como nos gustaba a ambos.
Y esto es lo que me causo más tristeza, que hemos crecido y el paso de estas películas por mi vida son la muestra clara de todo el tiempo que ha pasado, de todo lo que mi entorno ha cambiado, por las personas que se han ido, las que se quedaron y las que llegaron.
Estas películas para mi representan un cambio increíble, tanto como lo que esta experiencia audiovisual lo es.
Mi recomendación es que la disfruten, que la vean en compañía de alguien que la pueda apreciar tanto como ustedes y que si no han visto ninguna de las anteriores lo hagan, no son solo películas de súper héroes para niños… representan el increíble trabajo de muchísimas personas detrás de este proyecto, representa horas de esfuerzo, representa años y años de trabajo y cada una de las historias tiene una enseñanza diferente, te sentirás identificado con por lo menos uno de los personajes te lo aseguro.
End Game representa mucho para mí. Espero que a los seguidores de la saga los deje tan satisfechos como a mí y a aquellos que no la siguen, dense la oportunidad de descubrir este maravilloso mundo.
Y si en definitiva no les interesa, no les gusta, no les llama la atención y no están dispuestos a ceder un poco, absténganse de comentarios y respeten, que les valga verga si a alguien le apasiona este mundo o si deciden ir disfrazados al cine o lo que sea. Cada quien su pedo.
p. Desmond.