
Por Day-Z
Fb: Daisy Castelán
Tw: @DaisyCastelan
Ig: @sol.nocturno
Da clic en esta columna y descubre qué tan inteligente eres
Como me gusta irle adelantando a mis columnas porque me sirven de desahogo, traté de escribir una que tratara sobre la dependencia, pero resultó ser otra página más a mi diario y me di cuenta de cuán exigente me había vuelto conmigo misma, entonces quise tomar esa oportunidad y escribir sobre ello.
Como de esos momentos en lo que sientes una tristeza que te paraliza e intentas hacer tus cosas, pero muy dentro de ti sabes que no estás en las condiciones más óptimas para realizarlas. Y me pongo a pensar, ¿en qué momento sabemos cuando debemos de forzarnos a hacer las cosas o cuando verdaderamente decirle al mundo “dame 5 minutos y regreso”?
Eso es algo que, personalmente, siento que no se nos ha enseñado tan abiertamente, poder decirle a alguien “¿sabes qué? En verdad quiero escucharte hablar sobre tus problemas o cómo te sientes, pero en este momento no estoy tan bien para hacerlo”, “en verdad quiero hacer x actividad, pero estoy algo triste. ¿podrías darme un momento y luego lo haré?” Y también, nosotros mismos darnos el chance de sentir esas emociones, dejarlas salir, limpiarnos las lágrimas y seguir adelante. O del otro lado, que nosotros mismos, excusándonos en nuestra tristeza, postergamos todo lo que tenemos que hacer y de a poco, ese copo de nieve va creciendo hasta ser una bola de pensamientos y actividades que nos va aplastando.
Ya hace unas semanitas una amiga muy querida hablaba sobre deconstruirnos, y yo también escribía sobre ir al psicólogo, de ahí que surgiera este otro escrito, y aunado a eso, la gran cantidad de grupos y páginas de psicología que sigo en mi Facebook, entre las cuales encontré un post que me pareció muy bonito que rezaba algo así:

Cuando lo leí, recordé todas las veces en las que me decían que se veía que yo era una chica súper alegre o que nada me afectaba y me dieron ganas de llorar, porque diario (en verdad es raro el día en que no tengo ganas de llorar) siento esa necesidad de consumirme en llanto, pero ni siquiera con mis amigas más cercanas o mi familia es que me doy chance, si no es hasta en las noches cuando todo está en silencio y casi nadie despierto, para que al día siguiente me levantar y a darle.
Ahora te pregunto, ¿cuántas veces te has tragado las lágrimas, el coraje o las palabras porque no quieres herir a la otra persona o porque, en caso contrario, sientes que no vale la pena decírselo? ¿cuántas veces te has cegado por las emociones y haces y dices cosas que no querías, o al revés, dejas de hacer y decir? ¿cuántas veces te has sentido como estar en la cima del mundo y al siguiente estar en un pozo del que no ves salida?
Ahí es donde, si supiéramos como gestionar nuestras emociones, podríamos aplicar la inteligencia emocional, la cual es entendida como la capacidad de expresar nuestras emociones de forma sana; para poder decirle a una persona que nos lastimó, nos hizo enojar, nos ofendió, y con ello, evitar que lo vuelva a hacer. La inteligencia emocional sirve para poder pedir esos 5 minutitos cuando sientes que todo se viene abajo, cuando tienes un nudo en la garganta y sabes que tienes actividades, responsabilidades por cumplir, pero que no estás en las mejores condiciones para hacerlas.
La inteligencia emocional (si desde siempre nos la hubieran enseñado) es esa seguridad de pensamiento de que, por más oscuro que se vea todo, saber que pasará, que no es temporal; es gran porcentaje de amor propio para dejar en claro lo que te gusta y no te gusta de modo que la otra persona lo comprenda; es para pedir respeto; para dar tu opinión (siempre subjetiva), sin que la otra persona se sienta atacada u ofendida, o para que en el caso que a ti te dieran una opinión que consideras no muy favorable, se te resbale como la mantequilla; para que comprendas cuando hay cosas que por más que quieras, no puedes hacer o conseguir; para que no te sientas mal cada que lloras porque comprendes que eres humano y que algo te lastima. Inteligencia emocional para que, cuando termines una relación, no te duela tanto y puedas superar a tu ex en menor tiempo.
Inteligencia emocional que se verá reflejada en tu grado de madurez, en propósitos de tu vida, en relaciones exitosas, en ser capaz de realizar el trabajo que tú quieras sin sentirte como pez fuera del agua, así no conozcas lo que tienes que hacer. Inteligencia emocional para poder aceptar tus errores y dejar de culpar a los demás, para estar estable emocionalmente, para dejar de autosabotearte y en verdad empezar a hacer la dieta, a tener autocontrol con la comida y el dinero, para que dejes esa necesidad de buscar pareja como perro en celo, para darte el valor que mereces en cualquier relación, para que tu opinión sea respetada o en caso contrario, que puedas darte cuenta cuando te están maltratando (en la forma que sea) y seas capaz de poner un alto a la situación, para que dejes de huir de tus problemas y los afrontes, para que te deje de dar miedo empezar una nueva relación, para que seas menos pesimista y más objetivo, y de esa forma, tomes las debilidades y las conviertas en oportunidades; para que dejes de criticar al otro y te enfoques en ti; para que te dediques tiempo para ti haciendo lo que te gusta; para que seas más organizado y empático; para que aceptes todo lo que no puedes cambiar e incluso lo agradezcas.
Para que seas más fuerte. Para que seas 3 pesos más feliz.






