Por: Alejandro Rodríguez Cruz
- “Nominados para no ofender”
Hay películas que nos dejan al filo del asiento, que nos hacen llorar, o que nos transmiten un mensaje, todo esto es gracias a las buenas actuaciones que nos brindaron los actores, el trabajo magistral del director o la excelente fotografía del filme, por lo tanto al haber hecho un gran papel en alguno de los aspectos de la realización de una película es motivo suficiente para ser nominado a algún premio cinematográfico, ya sea en los premios BAFTA, Los Globos de Oro e incluso los Oscars.
Pero estas últimas ediciones de dichos premios han sido testigos de un fenómeno que si bien no surgió recientemente se ha vuelta más latente, y es que hay películas que aunque no son malas, tampoco son merecedoras de un premio, o incluso de una nominación, pero llegan a conseguir este reconocimiento por el hecho de ser hechas o tener la participación de individuos pertenecientes a algunas minorías destacable de la sociedad actual.
Algunos ejemplos de esta situación fue la película “Get Out” que competía con películas como “Lady Bird” y “Tres anuncios por un homicidio” a mejor guión original, siendo la última la favorita para ganar, pero sorpresivamente Get Out ganó, mostrando que el mérito fue que el guionista y gran parte de la producción eran de raza negra. Otro caso fue el de La Forma del Agua que también competía con Tres anuncios por un homicidio, pero ahora por el premio a mejor película, una fuente anónima dentro de la Academia de Hollywood reveló que la producción de Guillermo del Toro ganaría el premio ya que no sería bien visto que una película (Tres anuncios por un homicidio) que tiene de personajes principales a policías racistas ganara el premio, y Del Toro ganaría la estatuilla a mejor director por ser la opción menos agresiva de las nominadas.
Este año el escenario luce similar, Black Panther una película de súper héroes es nominada a mejor película, algo que nunca se había visto, lo particular de este caso es que todo el elenco y la mayoría de la producción son afroamericanos, y también tenemos a Roma, un film mexicano que ha dado mucho de qué hablar.
Ahora pensemos en algunas de las minorías que hay en nuestra sociedad, inmigrantes, comunidad LGBT, ambientalistas, grupos feministas, cristianos, entre otros, hemos llegado al punto de que cualquiera cosa corra el riesgo de ofender a alguien y que ocurra una protesta en masa. Y para estas situaciones se recurre a lo políticamente correcto, pero esta medida no sirve para evitar conflictos, solo sirve para posponerlos.
Nominar películas que no son la gran cosa para mantener calmadas a las masas está mermando la industria cinematográfica, grandes filmes con un atrevimiento a tocar varios temas que pueden ser considerados tabúes no son tomados en cuenta por la reacción que tendría el público, no imagino las reacciones si es que El Infiltrado del KKKlan llega a ganar el Oscar a mejor película, pues la película trata de un policía negro y otro judío que deben infiltrarse en el KKKlan y desmantelarlo.
El panorama se ve difícil, muchas películas correrán la suerte de ser ignoradas a pesar de un gran trabajo y otras ganarán para que varios estén “calladitos y en orden”, pero nada se puede a ser ante una sociedad que se ha vuelto frágil a un nivel alarmante, pobre de aquel que se atreva a enfrentar a las hordas de las redes sociales, pues será llamado misógino, racista o cualquier adjetivo para clasificarlo de escoria de la sociedad.


