Raíces

Despedida.

Todo este tiempo me di cuenta de lo libre que me hacían mis letras, después de unos meses supe lo que era constancia. Escribir para este proyecto fue especial; me enseñó a investigar a fondo, a ser ordenada y puntual, aprendí (todavía más) lo mucho que me gusta saber de ciertos temas. Este proyecto me enseñó constancia y dedicación, pero sobre todo, espero que todas las letras, cifras, nombres, datos y más letras les hayan ayudado en algo, en cambiar ideas o percepciones. Espero haber contribuido un poco en sus vidas. Luchen por informarse, busquen siempre la verdad. Cuando no les parezca busquen otra y otra fuente/opinión. Siempre estaré agradecido por leerme. Espero muy pronto encuentren mis letras en otro medio. Muchas gracias.

Tania Domínguez.

Raíces

Periodismo manchado de sangre.

Por Tania Domínguez

Escribo esto con enojo e indignación, cada palabra me duele y mucho; pretendía hablar de aquel periodismo que con los años se ha estado escribiendo con sangre desde hace unas semanas, pero lo quise hacer hasta ahora, porque en esta semana se cumplen dos años del asesinato del periodista mexicano Javier Valdez y quería regalarle mis letras a él y a todos los que pretendemos dedicarnos a la profesión más peligrosa de México; el periodismo.

Pero en esta semana todo el panorama cambió, no solo se cumplieron dos años de impunidad para Valdez, el día jueves 16, perdimos al noveno comunicador en lo que va de la nueva administración ¡AL NOVENO! Francisco Ramos fue encontrado en Playa del Carmen, Quintana Roo la mañana del jueves.

La lista crece y con eso la libertad de expresión se acorta, aquí en México el periodismo se comenzó a escribir con sangre desde sexenios pasados, aquí la impunidad y el olvido se volvieron su sinónimo. Aquí gobierna el terror implantado en redacciones, en medios impresos y digitales, aquí el periodismo lucha contra el olvido. El hostigamiento se volvió el fiel acompañante de aquellos que con valentía dicen la verdad.

Convertimos al periodismo en terror y dejamos que aquellos nombres sean olvidados sin darnos cuenta de que con sus letras nos hacen libres. Los números al final se vuelven solo eso, cifras que se olvidan en un eterno mar de injusticias, pero aquí, en el periodismo que aun se defiende con sangre, tenemos la obligación de gritar los nombres de aquellos comunicadores, periodistas, reporteros, foto reporteros que han sido asesinados a manos de aquellos que están en contra de la verdad.

  • Javier Valdez
  • Rubén Espinosa
  • Alejandro Márquez
  • Diego García
  • Rafael Murúa
  • Jesús Eugenio Ramos
  • Omar Iván Camacho
  • Telésforo Santiago Enríquez
  • Juan Carlos Huerta
  • Francisco Romero
  • Pablo Pineda Gaucín
  • Rafael Villafuerte Aguilar
  • José Reyes Brambila
  • Francisco Ortiz Monroy
  • Alejandro Fonseca Estrada
  • Anabel Flores
  • Miroslava Breach
  • Salvador Adame
  • Pamela Montenegro

Estos y muchos otros son los nombres que se deben recordar; son los nombres de un México libre, un México que lucha a favor de la libertad de expresión, que no deja que lo amenacen, que dice verdades, uno que investiga y muestra.

El estado mexicano debe de garantizar el ejercicio de la libertad de expresión, debe hacerlo ya, se necesitan letras libres, se necesita que ningún otro periodista sea asesinado por su labor profesional.

Hoy, quiero dedicarte este escrito a ti; Juan Valdez, por hacerme libre y crítica. Gracias por contarnos aquellas verdades sobre el narcotráfico en México, gracias por ser fuerte ante uno de los problemas que más ha enfermado a nuestro país; te hiciste un icono reconocido gracias a tus letras, a aquellos libros donde desmembraste lo que es el narco.

Por último, mi escrito también es para ti; Francisco Romero, por ser critico a la gestión de la actual presidenta municipal de Solidaridad, Quintana Roo, por cubrir la fuerte policiaca con valentía y verdad. Gracias por haber resistido a las agresiones que recibiste por tu labor periodístico y perdón, porque pese a que contabas con la Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de la Secretaría de Gobernación (Segob), no hubo una garantía sólida para que tus valiosas letras nos siguieran haciendo libres.

Esto es por y para todos los periodistas que fueron asesinados, es para aquellos que con sus letras nos hicieron libres. Acá siempre tendrán a alguien que con enojo y justicia grite sus nombres para que no sean olvidados, porque necesitamos que el periodismo se deje de manchar con la sangre de más comunicadores.

«A Miroslava la mataron por lengua larga. Que nos maten a todos, si esa es la condena de muerte por reportear este infierno. No al silencio». -Javier Valdez

“Javier fue asesinado porque a alguien no le gustó lo que publicó y doce balas de dos armas de calibre diferentes acabaron con su vida y en parte con la nuestra” -Griselda Triana, periodista y esposa de Javier Valdez

Raíces

¡Amo escribir!

Por Tania Domínguez

Desde muy pequeña supe que quería pasar una vida repleta de letras; no se específicamente como tomé esa decisión, me imagino que alguien susurró a mi oído que tenía que escribir, vivir para escribir y que así, me convertiría en la persona más feliz del mundo. Lo mágico de todo fue que sucedió.

En mi adolescencia tuve un fuerte acercamiento a la literatura, leí mundos asombrosos, conocí a mis personajes favoritos, admire la manera en la que escritores como Pacheco o Poe escribían, y desee con todo mi corazón tener libros que leer día con día. En ese momento no escribía, pero devoré uno a uno los clásicos mexicanos.

Atesoro a Katia, (Katito para mí), la cual me hizo comprar mi primera libreta que posteriormente albergaría mis primeros “versos”. Y después de que conocí a aquella chica tan talentosa para las letras, comencé a escribir, sin duda Katia fue una introducción amena al mundo de las letras.

Recuerdo cada perdida de escritos que sufrí en mi adolescencia, recuerdo el drama que armaba puesto que con lágrimas en los ojos aseguré que no volvería a escribir una sola palabra, es claro que eso no pasó y que tales hechos (porque me paso más de una vez) me ayudaron a desprenderme de mis letras y a comprender que tenía la capacidad de escribir nuevas.

También recuerdo cuando me sentía “seca de letras”, porque me hubiera gustado que en esos momentos alguien me agitara cual alcancía para sacar algunos versos, cosa que no paso, y entendí que era un proceso de creación. Hay días en los que escribo desde la mañana en mi celular, le escribo a la abuela y se lo mando hasta el cielo, me escribo a mí, le escribo a Santos de la Torre por tan magnifico mural, pero hay días en los que estoy seca, antes me dolía, ahora aprendí que las letras fluyen desde el corazón y que ellas salen, salen solas.

Hice de las letras algo tan mío, reafirme esos sueños de niña cuando supe que me iba a dedicar a la comunicación, específicamente al periodismo, énfasis que espere desde mi primer día de universidad.

Me gustaría inventar nuevas palabras que describan lo que siento al escribir (a alguien, de alguien, por alguien o de algo), lo que siento al leerme, y lo “volada” que me pongo cuando le gusta lo que escribo a otra persona, porque  ahí en ese momento me toca pones los pies en la tierra y darme cuenta que alguien sintió lo que sentí al escribir aquello; magia.

¿Qué son las letras para mí? Bueno, por si no se han dado cuenta lo son todo; me ayudaron en mis peores momentos y también en los mejores. Sé que quiero escribir siempre, con el tiempo me di cuenta del poder tan noble que tienen y desde ahí supe que las quería usar para dale voz a los que no la tiene, de escribir los nombres, de narrar historias, de pasar mensajes.

Aprendí a escribir y a escribirle a otros; pero sin duda vivo para seguir aprendiendo a escribir y a escribirle a México, siento un compromiso que aprendí a calmar con letras.

Sé que elegí la mejor arma contra injusticias, la que cambia y reforma, aquella que hace visible lo invisible, la que es precisa, la que con amor narra y con dolor nuestra. Soy fiel creyente de que el mundo se puede cambiar con letras, y créeme, tu que quieres comenzar en este camino, créeme que siento como de mi ser brotan, como caminan por mis brazos hasta llegar a impulsar el tecleo en mi computador y este sentir es incomparable, es amor puro.

Sin duda, con humildad te digo, que las letras son todo lo que tú quieres que sean y no dejes que nadie te diga que no puedes cambiar al mundo con letras, porque sí, sí puedes.

Raíces

Migración

Por Tania Domínguez

¿Qué se piensa cuando un igual viene a tu país y transita por “tus” calles?

Es un poco complicado para mí hablar de migración, del problema tan grande que se tiene respecto a la migración en México, no por falta de información, sino porque me da miedo que entre mis palabras vaya algo que haga sentir menos a una persona.

Hace ya algunos años leí 72 migrantes; libro que nos retrata un poco el asesinato de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, y me dolió mucho, me dolió como activistas y escritores trataron de recrear el camino y la vida de aquellos que buscaban mejores oportunidades.

Traté de aprender más sobre ello, le hablaba a mis conocidos de aquel suceso porque creo que merece ser visibilizado  y entre tanto, con ayuda de una amiga, hicimos posible una investigación del tratamiento noticioso que le dieron los medios de comunicación a esa noticia ¿y saben qué? fue más triste, fue más triste ver que algunos medios utilizaron calificativos negativos hacia este sector.

A la par que escribo esto, estoy escuchando un programa de radio sobre….migración (algo planeado, porque mi amiga me dijo que lo sintonizara, pero no creí llegar a tiempo) y el doctor que habla dice: “Soy del que ve la migración hacia Estados Unidos como un problema, le veo el lado pesimista”, entonces pienso “creo que soy del bando contrario”, sí, yo no veo la migración como un problema, y en serio mi intención no es decir algo erróneo, quizá me hace falta información pero no puedo verle el lado pesimista.

Porqué tratamos a los migrantes despectivamente, porqué hacemos muros (y me refiero a muros mentales), porqué somos indiferentes cuando nos estiran la mano para pedir ayuda, porqué nuestra carga cultural es culparlos a ellos ¿Qué no también son humanos, que no también comen y sienten?

Sí, 72 migrantes tuvo y tiene un influencia grandísima en mi vida, me mostró que es luchar por oportunidades, me enseñó que no; aquellos migrantes no querían trabajar para el narco, aprendí que hay familias que lloraron un luto enorme porque les mandaron cadáveres que no pertenecían a sus hijos o familiares, me enseñó el lado de la migración que TODOS deberíamos de conocer.

No, no creo que la migración sea un problema, creo fielmente que hacen falta políticas migratorias adecuadas para salvaguardar la vida de los que caminan, además, es necesario tener oportunidades que garanticen una vida digna, para que así las personas dejen de salir de sus lugares de origen.

Y entre todo eso que creo, considero que México no se debe de convertir en una frontera más para todos los centroamericanos, porque ¡Oh sorpresa! hace unos días tuve la posibilidad de visitar un tramo férreo por donde pasa el tren la bestia, y en mi camino encontré a un grupo de cinco migrantes: CUATRO MEXICANOS, solo un hondureño; sí, nuestra gente igual se está yendo y  arriesgándose para conseguir el tan famoso sueño americano.

Y bien, si no nos gusta ser empáticos con nuestros hermanos centroamericanos, pongámonos en los pies de esos cuatro jóvenes mexicanos que no pudieron tomar el tren porque este iba a fuertes velocidades, y pensemos un poco antes de negar una ayuda.  Esto ya no se trata de muros, de Trump o AMLO, de jugar a ser la policía migratoria del país vecino; se trata de dejar de ser la última frontera para alguien que lucha por un sueño.

Perdón si solo veo una parte del problema, perdón por no hablar del gasto que el gobierno mexicano hizo para dar asilo a las últimas caravanas que entraron a México, perdón por no notar la migración como un problema, pero aquel día en las vías vi rostros cansados, vi miradas tristes, hombres y niños hambrientos. No intento dar víctimas o victimarios, simplemente creo que hay un lado de la migración que merece ser visto.

 

 

Raíces

La lucha sigue y sigue.

Por Tania Domínguez

La desaparición forzada; aquella que rompe y traspasa todas las líneas de humanidad, la que transgrede leyes escritas y no escritas, pero más que leyes, violenta la vida de la víctima y su círculo familiar. Ayotzinapa fue sin duda, el caso más violento que vivió el sexenio del entonces presidente, Enrique Peña Nieto. Aquel 26 de septiembre en Iguala, Guerrero se implantó un terrorismo que acabó en la desaparición de 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa.

Las normales rurales son los únicos espacios que quedan del movimiento cardenista, el único espacio que el hijo del campesino tiene para estudiar. Aquella escuela normal, fue la casa de aproximadamente 100 estudiantes que fueron agredidos en Iguala. ¿Qué decir de esa noche? Creo pertinente mencionar que reinó la injusticia y el atropello a los derechos humanos, que la toma de autobuses no tiene cabida en el desate de una persecución por parte de las autoridades GUBERNAMENTALES  (y claro, no es motivo por el cual los estudiantes fueron agredidos, ya que el “secuestro” de autobuses es algo que años atrás practican en convenio con las líneas y choferes)

Las agresiones por parte de policías municipales fueron voraces, los estudiantes que estuvieron heridos gravemente (en especial Aldo Gutiérrez Solano; que recibió un disparo en la cabeza y que estuvo 45 minutos sin recibir ayuda) sufrieron el peor escenario de Iguala esa noche, sin ayuda alguna y sin oportunidad de conducir a su compañero a un hospital, aguantaron disparos por muchos minutos. Era un campo de guerra entre jóvenes totalmente desarmados y policías que estaban disparando contra todo. Pese a que ellos argumentaban que eran estudiantes, que no portaban arma alguna y que por favor ayudaran a Aldo, la balacera no cesó.  En ese mismo momento, existía un escenario alterno en donde de 12 y 15 estudiantes eran golpeados y subidos a las patrullas municipales para posteriormente ser desaparecidos.

He leído tantas veces de esto y la palabra atroz se queda corta ante aquel hecho; porque los estudiantes no tenían como defenderse, no conocían Iguala, no sabían a donde ir ni que hacer. No existió ayuda por parte de la sociedad, se encontraban en un campo de guerra. Ahí en Iguala esos jóvenes los trataron como delincuentes.

Posterior al hecho no me imagino el sufrimiento; el sufrimiento de familias al ver que sus hijos/esposos/hermanos/padres no llegaron, el sufrimiento de compañeros que no saben que responder a todas las preguntas que las familias de las victimas hacen, no creo que alguien tenga las palabras para dar esa noticia y para decir: “no sé dónde está su hijo”. Porque allá en Iguala no solo se desaparecieron 43, ahí murieron tres estudiantes; Julio Cesar Ramírez Nava, Julio Cesar Mondragón Fuentes y Daniel Solís Gallardo, además de Aldo, que se encontraba en estado vegetal por el balazo en la cabeza.

Creo firmemente que se trató de un crimen de estado, que la versión oficial de los hechos fue tirada por especialistas independientes, que fue una tortura para los padres que la PGR jugara de esa manera con investigaciones solo para deslindarse del problema, que su versión los hundió, los hundió totalmente pese a que la sostuviera ante organismos internacionales. Jesús Murillo Karam actuó de la manera más vil, que la versión (como lo dije antes) se desmoronó, que el basurero de Cocula en donde se supone fueron quemados y el Rio San Juan fueron escenarios mal pensados, que implantaron elementos que terminaron culpándolos aún más. Karam actuó a la defensiva ante los medios en todas las conferencias de prensa que se realizaron, además de evadir preguntas del caso. Él encubrió la participación del ejército a toda costa. Él es un culpable más de la cadena de impunidad del caso Ayotzinapa.

En su sexto informe de gobierno, Enrique Peña Nieto pidió  “superar esta etapa de dolor”, además de seguir defendiendo la verdad oficial, pero no, las cosas no son así, porque colegas y padres aún lloran  a sus compañeros, porque los recuerdos duelen, porque los padres no comen, porque las familias dejaron todo para buscar a sus hijos, porque tienen fe, por el soborno que el gobierno ofreció a los padres para que dejaran el tema, porque los estudiantes fueron torturados, porque se fabricaron culpables para que confesaran un crimen que no habían cometido, porque el gobierno renunció a sus facultades de garantizar la integridad física y moral de sus ciudadanos, porque se les tachó de delincuentes y definitivamente no lo eran, ni ellos ni sus padres o familiares,  por eso y muchas cuestiones más las cosas no son así y no se superan u olvidan.

Es importante mencionar al Grupo de Investigadores Interdisciplinario de Expertas y Expertos Independientes (GIEI) porque para los padres de los normalistas ese grupo lo fue todo, fue esperanza y verdad, creo que fueron los héroes que destruyeron la verdad oficial para dar paso a la verdad que merecíamos conocer, pero principalmente, la verdad que merecían conocer los padres de los normalistas. El gobierno mexicano rompió todas las relacionas con el GIEI y por último el presidente de México informó que el grupo había concluido el tiempo de investigación y que ya NO se extendería.  Definitivamente el GIEI no se fue porque haya terminado la investigación o porque su trabajo no fuese relevante, sino por la falta de voluntad política del gobierno de México para que ellos continuaran en nuestro país. Su versión nunca cambió, siempre sostuvieron que EN EL BASURERO DE COCULA NO SE HABÍA INCINERADO A LOS 43 ESTUDIANTES.

Para el encubrimiento del ejército no solo el GIEI fue víctima (se les negó entrevistas al batallón 27); en repetidas ocasiones elementos de la policía manifestaron no haber agredido a persona alguna. Sin embargo, existen pruebas periciales que involucran al 27 batallón de infantería. Ahora se sabe que hubo todo un operativo de estado encabezado por el ejército mexicano, por la policía estatal, la federal, la policía municipal y por el centro de investigaciones del gobierno en contra de los cinco autobuses que fueron detenidos con los estudiantes. Todas las verdades no fueron ni son  suficientes ya que el gobierno sigue mintiendo descaradamente; su necesidad por construir tantas versiones radica en que cualquiera era mejor que ser culpados de una desaparición forzada, porque ese delito es continuado, se sigue cometiendo todos los días, no prescribe hasta que aparezcan vivos o muertos y cualquier cosa era mejor que ser culpados de un delito tan grave.

Y pese a las mentiras, es admirable la resistencia de las familias, la dignidad con la que han enfrentado el hecho, en la resistencia de ellos y de ellas es donde está el gran mérito en esta historia, en no quebrarse. Ayotzinapa se convirtió en un eco inmenso; reveló el hartazgo frente a la impunidad, abuso, violencia ¿Qué clase de persona seriamos nosotros si no hacemos algo por cambiar el lugar donde vivimos? Luchemos contra el olvido, que la gente no sea omisa de todo lo que pasa y pasó, que se castigue a los culpables, que se siga gritando “Ayotzi, aguanta, el pueblo se levanta”, “Vivos se los llevaron y vivos los queremos”, “Ni con tanques, ni metrallas, Ayotzi no se calla”, que se dé la cara, que con las marchas se den pasos como consigna de una verdad, que se luche y se proteste, porque los gritos que han dado los padres merecen ser compensados con la verdad; se merece justicia, toda la justicia, AYOTZINAPA NO SE PUEDE NI DEBE OLVIDAR, NO. Las cosas terminan por saberse, el tiempo va a permitir que se cuenten las partes oscuras de la historia de Ayotzinapa, la que hoy puede contarse es bien clara, se trata de un crimen de estado.

No entiendo en qué momento se rompió la línea, en qué momento se rompió todo, no logro comprender quienes se creen para dejar en agonía a más de una familia ocultándole la verdad sobre la desaparición de su hijo.  Quien son ellos para poder quitarle la vida a alguien, y quienes somos nosotros para actuar como si nada pasara, así que mejor, aquí, en el mundo real, hay que gritar:  “Ayotzinapa vive y la lucha sigue y sigue”.

“No sabemos si los 43 duermen, pero despertamos muchos”.

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Correo electrónico: taniatandom@hotmail.com

Raíces

Tiranía

En aquel viaje mi primera parada fue Oaxaca. Mis primeras impresiones fueron majestuosas, la naturaleza podía comerte en un dos por tres. Yo hice aquel viaje por carretera; mil veces mejor para mí. Los paisajes, carreteras y calles son para recordar.  He tenido la oportunidad de visitar varios estados de la República Mexicana, pero por alguna extraña razón mi corazón atesora con fuerza aquel viaje.  En una de las columnas pasadas (la que lleva por nombre Chiapas impune) relaté un poco de cómo fue la primera vez que fui a Chiapas y no mencioné mucho porque sabía que le tenía que dedicar una columna a Oaxaca. Hoy, me es grato revivir esos momentos. Oaxaca me amó y yo lo amé a él. Recuerdo la temperatura, las playas, la gente, la comida, las caminatas, las puestas de sol, sus iglesias y centros; recuerdo todo.

Mi visita consistió en tres lugares principales; Oaxaca fue el primero para después llegar a Chiapas y finalizar en Guatemala. Jamás había visto los cenotes que esconde Chiapas, y mucho menos había pisado la selva “Lacandona” (sí, mi sueño era conocer a Marcos, pero la selva es resguardada y no nos permitieron cruzar limites). Nunca antes había comido tlayudas, y las personas más cálidas las conocía ahí (y en hidalgo).  Las cascadas y cenotes siempre vienen a mi mente, la comida que disfruté con mi madre y amigos, sin embargo, hubo algo, algo diferente en cada lugar al que visité y que recuerdo con mucha claridad y fuerza. Les contaré muy rápido lo que pasó en Chiapas y Guatemala, porque en lo que quiero centrarme es en Oaxaca.

Yo había escuchado e investigado por un tiempo al movimiento zapatista y en uno de los recorridos por Chiapas un hombre se ofreció a darnos un tour, yo era un poco joven para comprender la magnitud del conflicto. Pero sin titubear le dije que si nos podía introducir a la selva lacandona para poder estar en contacto con las comunidades que formaban parte del movimiento. El joven no estaba convencido, lo recuerdo bien. Dudando nos dijo que no podía, y nos contó un par de rumores, nos dijo que nos podía acercar un poco, pero que era peligroso entrar. Los rumores como historias los atesoro en mi corazón. Guatemala fue un destino incierto, no estuve mucho tiempo, pero vi niños; niños con ojos brillantes, con ganas de estudiar, niños riendo; todos en situaciones desfavorables pero con ganas de estar. Guatemala me abrió los ojos.

Oaxaca se encargó de abrirme no solo los ojos, este estado me puso los libros, las ganas, las letras y el amor para hablar de impunidad. Yo llegué a Oaxaca y me sentí triste, vi a mis iguales sin calzado, supe que no estudiaban, que no comían, que su casa era pequeña y su familia grande, que el gobierno había violado decenas de veces sus derechos. Yo no sabía qué hacer, no sabía que cara poner porque me sentía cómplice,  ¿Qué les decía? Si lo único que yo quería era llevarlos conmigo; que calzaran lo que yo calzaba, que comieran lo que yo comía, que estudiaran como yo estudiaba, porque se lo merecen, porque se los debía.

Oaxaca ha quedado impune. Hablaré de una etapa en especial, la del gobernador Ulises Ruiz Ortiz. El gobernador que nadie quería pero pese a ello, el 1 de diciembre del 2004 tomo posesión en el Auditorio de la Guelaguetza después de una candidatura y votación plagada de irregularidades como lo fueron tinta indeleble, problemas con las boletas electorales, compra y condicionamiento del voto, entrega de despensas, desayunos patrocinados en casas de candidatos, entrega de materiales de construcción, falta de debate público, derroche de recursos financieros, entre otras situaciones que desembocaron en una candidatura  reconocida por 3% de votos de diferencia sobre Gabino Cué.

Sospechosamente en el lapso de campaña fue asesinada la candidata de oposición Guadalupe Ávila del PRD, así como Essaú Hernández Altamirano. Si el estado fue o no el autor intelectual de estas y otras muertes, hasta la fecha ninguna ha sido aclarada.

Los medios externos se encargaron de adjudicarle a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca las imágenes de violencia que se vivieron en la etapa en la que Ruiz gobernó Oaxaca. Él se encargó de violentar y robar a manos llenas. Implantaron el caciquismo como manera de vida.  Mi exposición es simple; Ulises Ruiz ejerció el poder utilizándolo en beneficio propio para enriquecerse DESMEDIDAMENTE, además de actuar en beneficio de caciques, y autoridades políticas. El gobernador asedió, encarceló, asesinó y violó los derechos de activistas, dirigentes y  pobladores. Ulises Ruiz tomó el camino de la represión con ayuda del uso excesivo y criminal de la fuerza.

El gobierno de Ulises se mantuvo en el poder a pesar de sus crímenes, aumento de violencia, represión, totalitarismo y tiranía. Sus dos grandes rivales fueron organizaciones sociales y la prensa, a los que atacó más de una vez. Torció información para que se dijera lo que le convenía y ocultando lo que no. Ulises Ruíz fue y es un tirano. Azotó a la prensa, evitó a toda costa que los medios impresos llegaran a la capital Oaxaqueña como lo fue Diario Noticias, el cual mantuvo secuestrado hasta que autoridades de mayor nivel pidieron la liberación del mismo. El diario Imparcial, el noticiero radiofónico Poder informativo, la revista Tucán y Área Chica, así como las radios comunitarias, fueron algunas que sufrieron amenazas, hostigamientos, robos y violencia por parte del gobierno.

Me lastima saber que Ruiz camina por las calles, me duele que hayan pasado 15 años desde su puesto como gobernador en Oaxaca y en ese lapso no se le haya podido procesar por todos sus delitos, sino premiado con otro cargo público. Siento el repudio que sé que sintió y siente Oaxaca hacia él. Ulises Ruiz Ortiz es más que un tirano, no tengo la palabra adecuada para describirlo; porque es más que un asesino y mucho más que un delincuente.

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Raíces

Esperanza

Por Tania Domínguez

Esperanza; la utopía de una vida nueva, un buen empleo, mejores oportunidades, algo nada banal como es el cambio. Lo nuevo, algo nuevo; aquello que podría haber traído nuevos rumbos, nuevos aires. ¿Cómo se le llama a una esperanza que es sentida por millones de personas? No sé ustedes, pero yo le pondría 1994; Colosio. Hablar del Lic. Luis Donaldo Colosio Murrieta es hablar (sin duda) de cambio, de un cambio que a un sector de la cúpula del poder no le parecía. Los cambios dan miedo, pero el que Colosio pretendía hacer ponía a temblar a más de uno. Colosio fue el precandidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 1994, que fue asesinado en Lomas Taurinas, Tijuana el 23 de marzo del 94. Durante años se mantuvo oculta esa herida, durante años el gobierno clasificó los videos de aquel día en lomas taurinas, cuando el precandidato después de un mitin fue asesinado. En diciembre del 2018, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales desclasificó un video sobre el asesinato del entonces precandidato. Tuvieron que pasar años para que el gobierno mexicano, después de muchas peticiones, mostrara una verdad; una verdad que mereciamos todos. Luis Donando quería cambiar al PRI, cambiarlo de fondo, dejar atrás todo ese corporativismo para traer una política para todos. Reconoció la impunidad, corrupción y concentración de poder que existía en el partido, y por ello reiteró las exigencias de cambio al interior del mismo. Luis Donando quería cambiar al PRI y el PRI acabó con él. Hoy, 25 años después no hay más palabras que no sean las de tristeza e impunidad. Colosio fue un asesinato de Estado. Hoy no es necesaria la explicación, cuando se trata de muerte no encuentro las palabras, pero sé que hoy toca el sentimiento de duelo. Hoy dejo que imagines todo lo que México hubiera sido con Luis como presidente, nos toca reflexionar como algunas acciones cambian grandes cosas. Luis era esposo y padre. Ese 23 de marzo, Diana Riojas perdió a su esposo y sus dos hijos perdieron a su padre. El PRI perdió a su candidato a la presidencia y México perdió una esperanza.

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Raíces

Orgullo

Por Tania Domínguez

Aquellas personas que desde temprano labran las tierras o recogen alfalfa, la persona que ordeña las vacas en la mañana o en la noche para salir a vender leche de casa en casa, la mujer que en la tarde se sienta a tejer o bordar tenangos, la ama de casa que con empeño realiza su trabajo, el artesano que lija madera para formar una preciosa mecedora, la mujer de la sierra Otomí Tepehua que baja a vender sus artesanías, el trío huasteco que toca en las plazas públicas, el bolero que lustra los zapatos con euforia, el panadero que vende su pan de fiesta en el centro del pueblo, la señora que hace sus chiles en vinagre para vender en la plaza, los niños y maestros de la sierra Chiapaneca que caminan horas para llegar a sus escuelas, la pareja que sale a cuidar sus borregos todas las tardes en punto de las 5:00pm. Son estas y otras personas que sin duda nos hacen sentir mexicanos; nuestra gente, aquella que con su labor hace funcionar a México.

Me imagino el orgullo que sienten por ser mexicanos, porque lo siento a diario al ver a la gente hacer su trabajo ¡Que orgullo nuestras raíces! Hace unos días, para realizar una labor me preguntaba cuáles eran aquellas cosas que hacen a México ser México. Pregunté a muchas personas y sin duda aquellas respondieron que su gastronomía (entre ella destacaron mucho los tacos), el mariachi, bailes folklóricos, la música, el chile, el tequila, la solidaridad, la calidez, el ingenio, la charrería, el pulque, las milpas, sus rancheras, la cultura, clima, paisajes y artesanías.

Sin menospreciar estas y otras respuestas, en el proceso me di cuenta que México no es México sin su gente, y con decir su gente me refiero a los que por años nos han llamado los de abajo, los que no tenemos voz, ni rostro. Y si nos vamos a mayores extremos, los que estamos de ilegales. Al hablar de esto automáticamente salta en mi cabeza la película Un día sin mexicanos (2004) la cual retrata una distopía en la que los ciudadanos hispanos que radican en California desaparecen (les contaría el desarrollo, pero vale la pena que la reflexionen un poco).

Hablar de nuestra gente es hablar de trabajo y esfuerzo, hablar de nombres e historias, de sueños y perseverancia.  Que orgullo decir que en nuestras comunidades se labran las tierras, se siembra, se cuidan animales, se baila en los kioscos, se hacen procesiones, se limpian los ríos, se hace miel o queso, se practica la albañilería; que orgullo decir que somos mexicanos.

Me siento con la obligación de mencionar los bajos salarios a los que se enfrenta la gente, al regateo e incluso a la discriminación que en algunas situaciones sufren, pero ese será tema de otra columna, porque necesito ocupar este espacio para decir los nombres de algunos mexicanos que me hacen sentir amor y orgullo por nuestro país, y que estoy segura que si conocen su historia y su trabajo a ustedes igual. Este es un reconocimiento a los mexicanos, personas que merecen ser conocidas, merecen que su nombre se diga en sinónimo de trabajo y arte. Gracias totales.

Epifanio Miguel Méndez de Tequixquiac Estado de México. Albañil hace 50 años.

José Antonio García de Oaxaca. Escultor de barro desde los 7 años

Santos de la Torre de Jalisco. Artista huichol. Realizó el mural para la estación del metro Palais Real de Louvre, París. No fue reconocido por ello.

Andrés Flores de Tequixquiac Estado de México. Quesero hace 15 años.

Álvaro Márquez de Tequixquiac Estado de México. Hojalatero de 60 años

Isabel Miguel de Tequixquiac Estado de México. Vende chiles en la plaza.

Julián Rodríguez de Tequixquiac Estado de México. Se dedica al campo

Roberto Ramírez de Villa del Carbón. Es caballerango y además se dedica a la charrería

Miguel García de Tequixquiac Estado de México. Guadañero de 70 años

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RAÍCES

Yo quiero ser como él

Por Tania Domínguez

Fue un capo muy cabrón. Ese narco si es chingón, la neta. Él es un héroe. Trae dinero y viejas por montones. El chapo. Están bien padres sus esclavas de oro. Yo de grande si quiero ser narco. Es bien valiente el wey. ¡No mames, cuanto poder! ¿Ya viste su cuerno de chivo? Cuanto poder, dinero y fama tiene. Jaja mira como las viejas andan ahí, las mujeres le sobran.  Yo quiero gozar de una vida como esa.  Como la policía se la pela. Nomás no hacen caso y en corto los manda a matar. Muy inteligente, bueno pa’ cerrar los tratos. Es una leyenda. El señor se ganó el respeto. El capo de capos. Construyó un imperio y su fortuna millonaria. Controló el mercado. Arreglos con los federales. Amado Carrillo.  Mansiones, mujeres y dinero. Aviones privados. A mucha gente ayudó. Muy amigo de Don Mayo. El Chapo Guzmán.  Trocas.  Siempre vivió a su antojo. Jefe. Culiacán. Su cuernito cargaba.  Era una riata pa´ tirar.  Era de acción. La DEA. 

Buscando billetes para progresar. Traficó.  Secuestro exprés. El mundo del narco. A mi familia el precio no vendrá un pendejo a quererlo poner. Me tenían respeto, sabían que no iban a poder. Deudas cobradas. R15. Aquí en el rancho no va arma nada.  Vamos a ser unos grandes negociantes.  No soportan verme puro pa’ delante. Ando al 100. No le busquen porque pueden encontrar. Fortuna. Zacatecas. Me toca enseñar. Rafael Caro Quintero. Narcotráfico. Deben de saber de todas las hazañas que este hombre ha logrado. Imperio que hasta la fecha aún sigue dando. Sinaloa. Arrepentido jamás, lo hecho hecho esta. Siempre he tenido el respaldo. Corridos. Pistola al cinto. Hacer la fiesta. Jalar la banda. Me gusta que a mi gente no le falte nada.

Cuernos, granadas, bazucas, capuchas. Dólares. Se tratar a las mujeres, disfruto de sus encantos. Guadalajara. Lujos. Vamos pa’ delante. Somos de la gente del señor Guzmán, aquí mismo radicamos y no me van a quitar. La familia. Socios. Ajuste de cuentas. Plebitas. Se comandar operativos. Yo me doy a respetar. Queremos libre al Chapo. El dinero me sobró. Los Zetas.  A mí nadie va contarme, todo conocí. Las más hermosas mujeres, las actrices de la tele, una cena y adornaban mi colchón. Drogas. La Interpol me atoró. Viejas. Como chingados le haces. Me gusta la buena vida y eso que tiene de malo. Que te importa.  Escuchar corridos, compa, no me hace un mal mexicano.  Hay respeto pa’ la gente que no se involucra con nuestro trabajo. Fue entrenado pa’ matar, levantar, torturar, con estilo y con clase. El cartel de Colima. Arellano Félix. Sicarios. Dejando hombres en el piso con mensaje escrito se dio a respetar.

Lo que acabamos de leer son fragmentos de canciones, pensamientos e ideas que se reproducen de una forma desmesurada, pero más que canciones; esto es el narcotráfico, la guerra que se vive día con día y que ha cobrado la vida de personas inocentes. Sin duda es la peor cara de México. No estoy en contra de los gustos personales respecto a canciones o series (que son las principales formas en la que se reproduce el mundo del narco), al final de cuentas, el consumo es responsabilidad de cada quién. Pero si nos ponemos a observar con detenimiento aquellos y otros enunciados, es simple visibilizar la reproducción de violencia y peor aún, la exaltación y admiración de NARCOTRAFICANTES; sí, porque al final de cuentas eso son: NARCOS. Siguen siendo los que esparcen terror, muerte,  violencia, droga y crimen en México. Si esos enunciados no son suficientes nos remontamos a datos y definiciones.

Es pertinente mencionar el concepto de apología del delito, el cual se refiere al elogio, alabanza y solidaridad pública de un hecho delictuoso. Pongamos en nuestra mente alguna serie o canción donde sin medida se lleva a cabo esta situación, ahora veamos como algunas ideas se implantan en nuestra mente. Es dañino. Es dañino decir que un narco no es malo, lo es cuando escuchamos que nuestra población aspira a esa vida, es apología del delito cuando decimos que es un héroe, que ayudó a mucha gente, que no merece la cárcel.  La vida se empeño en mostrarnos la peor cara de México bajo el seudónimo Narcotráfico, pero nosotros somo quien seguimos reproduciendo una idea que enferma a nuestro país.

En 2017 la batalla contra el narco trajo consigo 70 asesinatos diarios, convirtiendo a ese año en el más violento, sin mencionar que la guerra contra el narco que implementó Felipe Calderón en 2006 fue una estrategia fallida para México. Apenas el año pasado existían 10.395 carpetas de investigación por homicidio doloso.  Tamaulipas, Tijuana, Guadalajara, Sinaloa y Chihuahua son los estados con mayor flujo de violencia, narcotráfico, droga, muerte e impunidad.

Las ideas y pensamientos se seguirán reproduciendo, pero luchemos por un México en el que se diga: ¡No, de grande yo no quiero ser como él!

Raíces

Las mujeres de Ciudad de Juárez

Por Tania Domínguez

¿Qué idea salta en tu cabeza cuando escuchas las palabras Ciudad Juárez?

Ciudad Juárez es una ciudad situada al norte del país, en el estado de Chihuahua. Se caracteriza por la gran cantidad de empresas maquiladoras, convirtiéndose así, en uno de los puntos industriales más importantes del norte de México.

Creo pertinente mencionar que Ciudad Juárez es sinónimo de Las muertas de Juárez. Mi objetivo no es reducir todo un estado a una hecho ya de por sí, bastante atroz, sería una idea bastante minimalista, sin embargo, aquellas cientos de mujeres que fueron asesinadas en aquel lugar merecen las letras de cualquier persona.

No se sabe con exactitud la fecha en que los feminicidios fueron propagándose hasta formar una epidemia en la cual las mujeres de ducha ciudad estaban siendo secuestradas, torturadas y asesinadas. En su mayoría, las víctimas tenían un rango de edad de entre 15 y 25 años, sin embargo, para sus raptores y asesinos eso no fue problema, ya que existen reportes de asesinatos en niñas.  Se aproxima que los asesinatos se registran desde 1993, pero, es hasta 2015 cuando se tiene una cifra palpable de los hechos; 406 crímenes.

Las autoridades fueron omisas en su deber de vigilar los puntos de alto riesgo en los que estaban sucediendo los hechos. Falta de vigilancia, sí, definitivamente. Se trata de una historia de violencia, pero también de impunidad.

Mujeres, cada una de ellas con nombre y rostros, algunas con profesión y empleo, altas, con cabello corto o largo; sin pensarlo, es necesario que se sepa su historia, la de cada una. Se trató de un hecho de violencia en su máxima expresión, fueron violadas y mutiladas para posteriormente ser olvidadas. Ciudad Juárez fue el lugar MÁS peligroso para las mujeres, fue el más peligroso en números, registros y hechos. Aquí se quitaron vidas, sueños y metas. Ciudad Juárez fue dictador para cientos de mujeres: ese lugar fue un infierno.

No se creyó en la cifra que el gobierno otorgó, la magnitud del hecho no se podía reducir a esos números. Nadie sabe cuántas mujeres fueron asesinadas en ese territorio, y pese a ello, las familias, hasta la fecha, siguen buscando a hijas, primas o amigas. Fueron asesinadas, la manera en la que paso es desalmada, no es necesario describir a detalle el modo, a ellas la mataron, sin piedad, las mataron.

No quiero reducir a las cientos de mujeres que murieron en las muertas de Juárez, porque tenían una historia, ellas no son las muertas, su vida fue arrebatada, violada y azotada en todos los aspectos, todas tenemos un cachito de ellas en nosotros. Sufrieron el terror que cualquiera de nosotros pudo haber sufrido, pero fueron ellas. Ellas no son las muertas de Juárez, son las mujeres de Ciudad Juárez.

Y hoy, 2019, que el fenómeno se repite en Ciudad de México (CDMX), hoy que me toca a mí, a mis amigas, a mis primas y tías, hoy que la CDMX se convirtió en el lugar más peligroso para las mujeres quiero hablar de aquellas a las que ya se les quitó la vida como las mujeres de la Ciudad, quiero gritar cada uno de sus nombres e historias,  quiero que sean las mujeres de la Ciudad de México y no las muertas de CDMX.