Karina MaRe
¿Cuántos amigos hicimos desde que éramos pequeños? Solíamos pegarnos a lo material como a un oso de peluche, a algo más real como a un vecino o tu hermano; o algo mucho más allá fuera de este espectro; los amigos invisibles, aquellos que solo tú podías ver, describir y apreciar celosamente sin que ninguna otra persona lo reconociera.
Era tu amigo; tuyo y de nadie más, podías jugar, platicar, ver la tele o cualquier actividad y jamás te aburrirías, era tu incondicional las veinticuatro horas del día y siempre estaba en las buenas y en las malas, pero… ¿qué pasaba cuando tu amigo imaginario era el único que sabía que corrías un grave peligro?
Esa misma incógnita se plantea en “Memorias de un amigo imaginario” libro escrito por Matthew Dicks en el año 2012 y en el que se habla del día a día de Max; un niño de ocho años, y Budo; su amigo imaginario, o al menos esa es la etiqueta que le han impuesto los papás de Max.
Budo no es cualquier creación, es diferente a los demás ya que ha logrado sobrevivir más de cinco años y es que entre los de su clase la mayoría no logra ni alcanzar los tres años de vida, aparte se logra mover a cualquier sitio sin la necesidad de estar atado a Max, no como en otros muchos casos, pero lo más increíble es que piensa libremente y no como lo hace su amigo humano.
“Todos somos diferentes, exactamente igual que los demás”; y así como sucede con Budo pasa lo mismo con Max (el amigo humano), un personaje que no le gustan los cambios, las sorpresas, los ruidos, o que lo toquen ni mucho menos que lo hagan hablar por hablar, y es que como se menciona en el libro “Él vive para adentro y cuanto menos le molesten, mucho mejor.” Es por esto que no tiene amigos, que sus profesores no le entienden y que sus padres tampoco, aunque yo creo que están haciendo un esfuerzo enorme por hacerlo.
Posiblemente con estas características ya te hayas dado cuenta de que Max es un niño con autismo, o probablemente no, que en su mayoría creo que va a suceder, y es que no es algo que comúnmente se investigue o que se explique; y si sí , solo es porque estás vinculado de alguna forma; pero independientemente de esto, creo que todos deberíamos estar informados acerca del autismo, del síndrome de asperger y de muchas otras condiciones, porque es necesario e indispensable que sepamos realmente sobre la diversidad y que nos pongamos en los zapatos del otro para comprender y entenderlo mejor, para saber qué hacer en determinadas circunstancias o que no hacer.
No debemos dejar que se queden en el espectro invisible, que sean más amigos imaginarios que nosotros no podamos ver y que no sepamos cómo ayudar si la situación se da. Debemos visibilizarlo, debemos darle importancia, relevancia pero sobre todo empatía,
Yo sigo leyendo para aprender y comprender sobre el autismo; y, tú ¿qué estás haciendo?