La lección más grande de la vida.
Por Arturo Pavana
Cuando un personaje de determinada serie o película se gana tu afecto y cariño, quieres que dure para toda la vida y no imaginas la idea de que ese personaje tenga un final. Esta vez toca hablar sobre la muerte de personajes que realmente me marcaron.
Comencemos con el que lo comenzó todo, Hachiko, el pequeño can japonés de la raza Akita fue el primer personaje, y hasta la fecha, uno de los que más le he llorado. Imagina este contexto, un niño de alrededor de 10 años, amante de los perros, observa como uno de ellos espera durante más de una década a su amo fallecido, con la esperanza de reencontrarse con él, ¿qué clase de animal realiza un acto así? Pues uno con un corazón enorme. Recuerdo estar en pijama en la sala de mi casa, mi padre había alquilado Siempre a tu lado, y yo no tenía ni la menor idea de lo que me esperaba. Hasta la fecha esta película me genera un enorme nudo en el estómago, de ver al pequeño perro moribundo realizando la misma rutina por años sin tener éxito, esto más una melodía de piano tremendamente emotiva, es una peligrosa combinación contra mi corazón.
El segundo personaje, no es el protagonista de la película en la que participa, sin embargo, en mi opinión, se roba completamente la película. Si no has visto Cuestión de Tiempo, te recomiendo ampliamente que corras a verla lo antes posible. Es la historia de amor que definitivamente querrás vivir, con un claro toque de ficción con ciertos viajes en el tiempo. El protagonista, Tim, a sus 21 años descubre por parte de su padre que el linaje varonil de la familia posee la habilidad de “viajar en el tiempo”, no viajar en el tiempo como la mayoría de las películas, si no, regresar en el tiempo a un momento exacto sobre tu vida misma, con lo cual puedes alterar el futuro, tú futuro. Tim utiliza esta habilidad para encontrar al amor de su vida. La historia de amor avanza bastante bien, derramas miel toda la película, adoras a la pareja y quieres que tengan el mejor de los finales. Hasta que de la nada llega la última etapa de la vida del padre de Tim.
A partir de este momento, la historia se vuelve ligeramente agria, un funeral con Into my arms de Nick Cave como fondo es realmente deprimente. Y aunque para el resto, el padre de Tim está muerto, para él no lo está totalmente, debido a su habilidad de regresar en el tiempo a momentos de su vida, logra tener contacto con él un par de años más. Hasta que Mary, la amada de Tim, le pide tener un tercer bebé, lo cuál implicaría para Tim no poder volver en el tiempo más allá del nacimiento de su tercer hijo, es decir, decir adiós a su padre.
La escena donde se despiden es sublime, de inicio a fin logras sentir el dolor que los personajes transmiten, se observa como ambos personajes realizan una “última caminata” en la playa, y durante un día, se olvidan de los problemas y del mundo.
Debo admitir que después de esta escena tuve que terminar la película abrazando una almohada, con un nuevo nudo en la garganta, y con unas ganas tremendas de correr y abrazar a mi propio padre, ya que historias como estas nos enseñan la lección más grande de la vida, que los seres que más amamos en este mundo lamentablemente no son inmortales.
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